Rompiendo barreras para resolver problemas globales
 

Problemas que pueden exigir el planteamiento de Simpol

Protección de los Entornos Globales Comunes

 

Las cuestiones como el aire limpio, el calentamiento global, los océanos limpios sin contaminación y la disponibilidad adecuada de aguas limpias, están siendo crecientemente reconocidas como factores que exigen un planteamiento global y local. En muchos casos, las tecnologías necesarias para reducir las emisiones y la contaminación están disponibles, pero como su empleo a menudo implica costes aumentados, las naciones se muestran reacias a implantar los reglamentos correspondientes por miedo a que sus industrias puedan perder "ventajas competitivas" en el mercado global. Por ejemplo, en relación con el cambio climático, con frecuencia se escuchan noticias del tipo indicado a continuación:

"Brown da marcha atrás al 'impuesto verde':

GORDON BROWN se hará eco hoy de la presión de las grandes empresas anunciando la marcha atrás de sus planes para establecer un impuesto "verde" a las industrias. En su declaración previa a la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, el Ministro de Economía echará por tierra las aspiraciones del grupo congresista de presión medioambiental reduciendo el impuesto del cambio climático, después de hacer caso a la presión de las grandes empresas británicas, quienes han dado un aldabonazo a la propuesta manifestando que dañaría la productividad y costaría puestos de trabajo." (The Independent. 9 de noviembre 1999.)

Si existieran suficientes naciones colaborando y poniendo en marcha la legislación necesaria simultáneamente como lo propone la Política Simultánea (Simpol), los impuestos necesarios o los reglamentos más estrictos para las emisiones podrían ser implementados sin ninguna pérdida de competitividad o riesgo de que las empresas muevan sus puestos de trabajo a otras naciones. Además, con Simpol, la posibilidad de conseguir reducciones realmente dramáticas se convierte en realidad, en lugar de las disposiciones actuales tan inadecuadas y flojas implantadas a raíz del Protocolo de Kyoto.

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Reglamentación Global de los Mercados Financieros

La reglamentación global de los internacionalmente móviles mercados financieros está siendo percibida crecientemente con importancia vital para establecer un sistema financiero sostenible.  Medidas tales como el "Impuesto Tobin" y otras restricciones sobre los derivativos y otros "instrumentos financieros" han sido reconocidas como muy necesarias para controlar la "economía de casino". Además, las crecientes amenazas por parte de terroristas, traficantes de drogas y por grupos criminales internacionales no pueden ser abordadas cuando los Paraísos Fiscales continúan permitiendo a estos grupos blanquear dinero y protegerse contra las distintas imposiciones fiscales en distintos países.

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La Competencia Fiscal Destructiva

Como el mercado libre global actualmente permite a las empresas mover sus operaciones sin trabas de un país a otro, y debido a que los gobiernos están interesados en atraer los puestos de trabajo y las inversiones que aportan las empresas, los gobiernos están enzarzados en una carrera destructiva hacia la baja en los ingresos fiscales empresariales. En consecuencia, la recaudación fiscal aportada por las empresas globales se encuentra en descenso vertiginoso. El diario London Financial Times (en su edición del 2 de mayo, 2003), por ejemplo, publicó el siguiente artículo que describe el problema con claridad: La atracción del Reino Unido desde hace tiempo como localidad de baja recaudación fiscal para las empresas está siendo menoscabada por recortes fiscales en otros países rivales de la UE, según lo afirma una encuesta por KPMG, el bufete de servicios profesionales:

"La competencia entre los gobiernos para atraer negocios a sus países está reduciendo los impuestos empresariales por el mundo, intensificando la presión para aumentar los impuestos a las personas particulares, según concluye KPMG. Al ritmo que las compañías se tornan más multinacionales dia tras día, lo han tenido más fácil para mover actividades entre estados o asignar sus beneficios a países con impuestos mas bajos. … "Creo que el impuesto empresarial se encuentra en descenso terminal,” manifestó John Whiting, un socio fiscal en PwC. “A lo largo de los próximos 10 años los gobiernos tendrán que aguantar un ingreso fiscal empresarial muy reducido y tendrán que buscar impuestos en otros sitios.” "Es una batalla que los gobiernos nunca ganarán," dijo."

 Un estudio sobre los años 2002/3 elaborado por el grupo Citizens for Tax Justice [Ciudadanos por la Justicia Fiscal] demostró que los pagos de impuestos por 275 empresas del grupo 'Fortune 500' eran menos de la mitad del nivel legal del 35%, y el 82% de las compañías encuestadas pagaron cero o menos en impuestos fiscales federales. (Fuente: London Financial Times, 22 de noviembre, 2004)

Como la recaudación de impuestos fiscales empresariales se está esfumando a consecuencia de esta competencia destructiva, no es nada sorprendente que los gobiernos no tengan recursos adecuados para financiar adecuadamente los servicios públicos tales como escuelas, hospitales y transporte público. Así pues, cualquier nación que se atreviera a dar el primer paso para aumentar su nivel de impuesto fiscal empresarial, sin duda entraría de inmediato en una desventaja competitiva, y por ello este círculo vicioso global solo puede ser roto por medidas ejecutivas simultáneas, del tipo promovido por la Política Simultánea (Simpol).

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Responsabilidad Empresarial

Las empresas funcionan en un mercado global. Las grandes empresas tienen sus acciones cotizadas en los medios bursátiles globales. Aunque sin duda están influenciadas por el deseo de los consumidores de adquirir productos fabricados en condiciones de responsabilidad medioambiental y social, las empresas no pueden permitirse el lujo de perder terreno a sus adversarios. Cualquier empresa que lo haga, está fomentando una reducción de sus beneficios, una rebaja y devaluación del precio de sus acciones y, en último término, la amenaza de una OPA hostil. En este sentido, y en un mercado globalmente competitivo, no es nada exagerado manifestar que las empresas solo pueden llegar a comportarse con el nivel de responsabilidad que les permitan sus adversarios o, como las propias empresas lo manifiestan: "Si no lo hacemos nosotros, nuestros adversarios lo harán".

Por tanto, sin una reglamentación global adecuada, como la propuesta por la Política Simultánea (Simpol), simplemente no es nada realista esperar una larga duración o mejora importante de las responsabilidades empresariales sociales o medioambientales cuando las empresas tienen la libertad de moverse por las fronteras nacionales a los lugares donde existen los más bajos costes de mano de obra y las menores restricciones medioambientales, potenciando así al máximo sus beneficios.

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Localización y Seguridad Alimenticia

La localización de la producción y el consumo, y no el transporte global a largas distancias de todo tipo de mercancías  desde y hasta todos los rincones del globo, está siendo más reconocida día tras día como una condición prioritaria para conseguir una economía global y medio ambiente sostenibles en el siglo 21.

Muchas de las políticas necesarias para conseguir la "localización" dependen, sin embargo, de la cooperación global. Algunas políticas abogadas por muchos de los que exigen "localización", tales como la política de "localizar aquí para venderlo aquí ", es decir, la imposición nacional unilateral de reglamentos para forzar a las empresas que quieren vender a nivel local a establecer también algunas de sus operaciones a nivel local, serán difíciles de implementar cuando los mercados financieros probablemente percibirían a cualquier país que persiga tales políticas como una "base indeseable para las necesidades comerciales" o como "proteccionista", con lo cual se precipita  la fuga de capitales, la devaluación de la divisa, etc. (incluso cuando los reglamentos de la OMC no hayan excluído ya tales políticas). Por todo ello, conseguir la localización probablemente dependerá de una nueva reglamentación de los mercados de capitales y de las empresas transnacionales; es decir, de aquellas políticas que exigirán una abundancia de cooperación internacional como lo propone la Política Simultánea (Simpol).  Es más, la producción y consumo local pueden ser promovidas mediante políticas globales adecuadas tipo Simpol tales como un impuesto global sobre combustibles. A nivel global, los precios más altos de combustibles causados por dicho impuesto crearían también un aumento del coste del transporte a largas distancias, y por tanto:

  • reduciría el calentamiento global y otra contaminación conexa al transporte
  • reduciría la congestión en el transporte
  • abarataría relativamente las mercancías locales producidas, y por tanto serían más competitivas, promoviendo así las economías locales
  • recaudaría cuantiosos ingresos fiscales para financiar a los países más pobres o compensar a los países productores de petróleo o a otros países que pueden salir perdiendo por dicho impuesto
  • disminuiría los problemas de salud conexos a la contaminación y aliviaría el peso consiguiente sobre los sistemas sanitarios públicos
  • conservaría combustibles fósiles

El impuesto sobre combustibles comentado arriba es, por supuesto, solo un ejemplo de cómo la cooperación global – como es abogada por la Política Simultánea (Simpol) – es un requisito previo para conseguir economías locales sólidas y muy activas.

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Provisión de Servicios Públicos Adecuados

La liberalización de los mercados financieros, que ha permitido a los propietarios de capitales y de empresas la evasión fiscal y circunvalar los reglamentos trasladando sus actividades a otros lugares, ha causado una grave tendencia de inclinar y alejar la responsabilidad de la carga general fiscal de las empresas y colocarla sobre el gran colectivo de las personas particulares. Si a esto le agregamos que los gobiernos son reacios a aumentar la carga fiscal por miedo de perder votos, nos encontramos con los ahora famosos "recortes" del gasto público, particularmente en transporte, salud y educación. También ha resultado en la creciente búsqueda por parte de los gobiernos, de privatizar u operar servicios públicos usando compañías privadas. Como vivimos en un mercado global, prácticamente todos los países están experimentando este fenómeno en grado menor o mayor a pesar de la abundante y creciente evidencia de que las empresas privadas no son capaces de proveer de manera fiable y segura servicios tales como ferrocarriles, generación de energía, agua y otros servicios esenciales.

El Acuerdo General sobre el Comercio en Servicios (GATS) de la OMC arraiga aún más este estado de cosas porque fomenta que todos los gobiernos piensen que una "mayor competencia" y una "mayor eficiencia" resolverán estos problemas cuando toda la evidencia sugiere que están solo ayudando a empeorarlos. Además, la apertura de los servicios públicos para su gestión por negocios privados es crecientemente percibida por los mercados financieros mundiales como una importante señal acreditativa de que se trata de una "economía nacional competitiva que se ajusta a las necesidades comerciales". Los gobiernos que se atreven a dudar la implementación de dichas políticas se arriesgan a ser castigados al instante por los mercados financieros.

 

Las medidas para aumentar los impuestos empresariales de manera simultánea con carácter transfronterizo, como lo pide la Política Simultánea (Simpol), inclinarían la carga fiscal a las empresas y especuladores financieros, restableciendo así la financiación adecuada de servicios públicos.

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Reducción de Desechos y Reciclaje

La reducción de desechos y reciclaje han sido durante ya mucho tiempo requisitos esenciales para una economía y medio ambiente sostenibles. Sin embargo, los reglamentos de la OMC que prohiben la discriminación nacional entre mercancías envasadas con productos reciclables y las envasadas con productos no reciclables, dificultan potenciar la reducción de desechos y reciclaje. Esta es una cualidad inherente de la OMC por centrar esencialmente su atención en el aumento (liberalización) del comercio y no en las cuestiones medioambientales.

La reglamentación global, como lo propone la Política Simultánea (Simpol), es un requisito necesario bien para asegurar la inclusión adecuada de las cuestiones medioambientales en los reglamentos de la OMC o para volver a regular los mercados de capitales y empresas globales, y así devolver a los gobiernos la libertad necesaria para establecer reglamentos nacionales adecuados sin miedo a la fuga de capitales o a una reacción adversa del mercado.

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Delincuencia Internacional y Terrorismo

"El coste total durante 2009 de la delincuencia internacional está valorado alrededor del 3,6% del PIB mundial, según lo manifiesta Juri Fedotow, jefe del Organismo de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (UNODC) basado en Viena.  Solo los traficantes de personas recaudan unos $32m anuales por su actividad. "Tenemos que reconocer que este es un problema que exige una solución global ", manifestó durante una conferencia de NU sobre el delito. "Ninguna nación puede atacar este problema por si sola". Der Spiegel, 23rd April, 2012.

Químicos, Plaguicidas y Sustancias Peligrosas

En un mundo globalizado donde los gobiernos se muestran crecientemente reacios a imponer ninguna media que pudiera aumentar los costes de sus industrias o menoscabar la inversión extranjera, está siendo muy difícil o casi imposible tomar medidas unilaterales para prohibir o controlar las sustancias peligrosas. La misma Unión Europea, percibida como baluarte ejemplar de las altas normas medioambientales no es inmune al poderío del mercado global y tiene sus manos atadas sin poder implantar reglamentos por miedo a las consecuencias. El siguiente ejemplo demuestra el problema:

"Químicos 'peligrosos' aprobados por la UE para uso continuo. Químicos usados a diario y sospechados de causar defectos congénitos de nacimiento, alergias y retardo educativo en menores pueden ser todavía usados y vendidos en la Unión Europea, aprobados en un proyecto de ley publicado ayer por la Comisión Europea. Los alarmados defensores medioambientales manifestaron que erea una victoria de la industria de químicos, que ha resistido la prohibición de productos salvo si cuentan con pruebas conclusivas de que dañan la salud. La Comisión reclamó en una declaración que el proyecto de ley era un paso adelante para proteger al público contra 30 000 químicos liberados ordinariamente al medio ambiente sin ensayos en productos usados a diario, tales como los plásticos y tapicería de automóviles. Durante una reunión larga y conflictiva en Estrasburgo, la dirección general de medio ambiente de la Comisión fue forzada a capitular ante el grupo de presión industrial, quien presentía la pérdida de puestos de trabajo y de competitividad si los químicos usados a diario tuvieran que ser ensayados.... Elizabeth Salter-Green del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) manifestó: "Los políticos tienen que aceptar esto [la propuesta de la dirección general], esperamos que estén tan indignados como nosotros." Michael Warhurst, del grupo Amigos de la Tierra [Friends of the Earth], manifestó "Los ministros por toda Europa tienen que exigirle a la comisión tirar este ridículo documento, y en su lugar redactar proyectos que coloquen a la salud humana por encima de los intereses creados de la industria química.".... La industria, la mayor del mundo, está también insatisfecha con el proyecto de ley, aunque por razones distintas. Reconoce que los ensayos a gran escala son inevitables, pero le preocupa que los reglamentos de la UE supongan para ella trámites burocráticos molestos y dañen su competitividad de cara a EE.UU. .... Algunos en esta industria ya han avisado que si Bruselas va demasiado lejos, miles de puestos de trabajo están en riesgo." (The Guardian. 15.2.01.)

 Si tales químicos fueran incorporados en un acuerdo internacional global y simultáneo, como lo propone la Política Simultánea (Simpol), se eliminarían de inmediato todas las cuestiones de "pérdidas de puestos de trabajo" o "pérdida de competitividad" porque la implementación simultánea elimina esos problemas.

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Organismos Genéticamente Modificados (GM) y Biotecnología

A pesar de la amplia indignación pública contra los alimentos GM, la modificación genética es percibida por las empresas globales como de gran potencial para aumentar los beneficios y aumentar su dominación del mercado. Entre otras cosas, la modificación genética permite a cualquier planta u organismo de brote natural ser genéticamente modificado y, como todas las plantas u organismos modificados de esta manera pueden ser protegidos por patente, se abre el camino para la apropiación de la naturaleza para el beneficio privado, manipulación y explotación. Por supuesto que los gobiernos conocen los riesgos pero no se muestran dispuestos a reglamentar unilateralmente por miedo a crear una desventaja para sus propias industrias de biotecnología, y por no frenar la inversión extranjera o entrar en conflicto con los reglamentos de la OMC.

Una vez más, este asunto exige la cooperación masiva internacional, como aboga la Política Simultánea (Simpol), para asegurar la reglamentación correcta y adecuada de tales tecnologías sin que ninguna nación o empresa pierda terreno a sus adversarios.

Si usted piensa que existen otras áreas donde la Política Simultánea (Simpol) podría ser aplicada, le rogamos contactarnos: info(at)simpol.org

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